Día Mundial de la Alimentación: el reto de reducir las pérdidas y desperdicios en el agro peruano

El desperdicio de alimentos se ha convertido en una de las principales amenazas para la sostenibilidad del sistema agroalimentario global. De acuerdo con la FAO, cerca de un tercio de la producción mundial –alrededor de 1.300 millones de toneladas– no llega a ser consumida. La paradoja es evidente, mientras millones de personas padecen hambre, los recursos naturales, la energía y el trabajo invertidos en producir esos alimentos terminan en la basura.

En el Perú, el panorama es aún más alarmante. El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) estima que más de 12 millones de toneladas de alimentos se pierden cada año, lo que representa casi la mitad del suministro nacional. A esto se suma que, según el Ministerio del Ambiente (MINAM), cada peruano desecha en promedio 67 kilos de alimentos anualmente, con un impacto directo en la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del agro.

Estrategias para reducir el desperdicio

Los especialistas coinciden en que el reto no puede enfrentarse solo desde la producción primaria. La agroindustria tiene un rol central al garantizar que los alimentos lleguen en condiciones seguras y con mayor vida útil al consumidor final. En esta línea, compañías como Tetra Pak están incorporando tecnologías de preservación, envases versátiles y soluciones logísticas que ya marcan la diferencia en la reducción del desperdicio.

Diego Carrillo, director comercial de Tetra Pak Perú, señala que la innovación en envases, procesos de conservación y cadenas logísticas inteligentes son hoy estrategias fundamentales para hacer frente a este desafío global. “La industria tiene la responsabilidad de producir alimentos seguros y contribuir a que lleguen en óptimas condiciones a los consumidores”, precisa el ejecutivo.

Según Carrillo, la clave para combatir la pérdida de alimentos está en transformar las buenas intenciones en resultados tangibles a través de la innovación. Entre las soluciones que se vienen aplicando destacan:

  • Tecnología de preservación avanzada: el uso de soluciones como la ultra alta temperatura y el envasado aséptico permiten maximizar la destrucción de microorganismos y asegurar su esterilidad. Estos procesos garantizan al consumidor un alimento inocuo y con un mayor tiempo de almacenamiento debido a que el producto puede permanecer a temperatura ambiente durante un largo periodo, sin necesidad de aditivos o conservantes.

  • Versatilidad de formatos: ofrecer envases en presentaciones individuales, familiares o multiporción ayuda a que los consumidores compren solo lo que realmente necesitan, reduciendo así el riesgo de que los alimentos terminen desechados en los hogares. Además, esta flexibilidad permite que diferentes segmentos del mercado accedan a productos de manera práctica y sostenible.

  • Optimización logística: al no necesitar refrigeración, los envases de Tetra Pak pueden llegar a comunidades remotas sin perder calidad, reduciendo los costos asociados a la cadena de frío y ampliando el acceso a alimentos seguros. A ello se suma que su diseño permite transportar más unidades en menos camiones, lo que se traduce en menor uso de recursos, reducción de emisiones y una distribución más eficiente y sostenible.

  • Extensión de vida útil de equipos: reutilizar y reacondicionar maquinaria no solo reduce costos y emisiones, también ayuda a mantener los procesos productivos en marcha y evitar pérdidas de alimentos por paradas o fallas. En esta línea, kits de actualización como el GE 90-30™ de Tetra Pak permiten modernizar líneas de producción ya instaladas, incorporando mejoras tecnológicas sin necesidad de reemplazarlas por completo. Así, las empresas aprovechan sus recursos, refuerzan su competitividad y contribuyen a que menos alimentos se desperdicien en el camino.

Cada acción orientada a minimizar el desperdicio fortalece la sostenibilidad de las compañías y genera un círculo virtuoso: menos pérdidas, mayor eficiencia y consumidores más confiados. “La industria peruana tiene ante sí la posibilidad de liderar este cambio y demostrar que producir responsablemente también es un motor de competitividad”, finaliza Carrillo.

André Velásquez Tito

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *